Roscón de Reyes


Aquí os dejo la receta, aunque antes de nada quiero aclararos que éste es un roscón sin masa madre, por lo que si lo hacéis el mismo día que lo vayáis a comer os dará tiempo de sobra y además estará el bizcocho más blandito:
INGREDIENTES PARA EL ROSCÓN:
130 gr de azúcar blanquilla
120 ml de leche
50 ml de aceite de girasol
25 gr de levadura fresca
2 huevos M
Ralladura de 1 limón y 1 naranja
25 ml de agua de azahar
400 gr de harina de fuerza (y un poco más para amasar luego)
PARA LA DECORACIÓN:
2 rodajas de naranja y 2 rodajas de limón
Azúcar moreno
Frutos secos picados
Azúcar blanquilla humedecido
PARA EL RELLENO:
250 ml de nata para montar (35% M.G.)
8 gr de azúcar avainillado
20 gr de estabilizante para nata
30 gr de azúcar glass
MANOS A LA MASA!!
Calentamos ligeramente la leche y disolvemos el azúcar en ella, añadimos las ralladuras de limón y naranja y removemos. Retiramos del fuego y lo pasamos a un cuenco. Incorporamos la levadura desmenuzada, el aceite, los huevos y el agua de azahar. Batimos hasta que tengamos una mezcla homogénea.
Añadimos harina la mitad de la harina previamente tamizada y mezclamos (si hace falta podemos batir con la batidora para que no queden grumos, pero yo lo hice con unas varillas manuales y no tuve ningún problema).
Ponemos el resto de la harina, que también habremos tamizado antes, y mezclamos bien. Notaremos que nos cuesta más mezclar con las varillas, así que aquí podemos utilizar mejor una lengua pastelera.
Vamos a ver que la masa es un tanto pegajosa, pero no añadáis más harina aún, ahora tapad el cuenco con un paño seco y limpio y reservad en un lugar en el que no haya corrientes, yo aprovecho el horno (apagado de momento claro!).
Cuando haya doblado su volúmen, desgasificamos (volvemos a amasar un poco la para quitarle el aire). Yo este paso lo hago de la siguiente manera: Pongo un poco de harina sobre la mesa de trabajo y vuelco la masa, hasta este momento pegajosa, en ella. Luego incoporo un poco más de haina hasta que la masa no se me pega a los dedos. Eso sí, no os paséis!! Se trata de que no se nos pegue a los dedos, no de que se forme una bola intrabajable... Una vez que os podéis desprender la masa de las manos con cierta facilidad es el momento de parar.
Ahora hacemos la forma del roscón dejando un hueco en el medio en el que podremos un aro de emplatar o un vaso untados en aceite y enharinados. Esto es impotantísimo ya que sino cuando crezca en el horno se juntará por completo y adiós a la foma de roscón!
Lo pintamos con huevo y lo volvemos a dejar levar. Mientras cortamos unas rodajas de naranja y limón y las ponemos en un plato con una buena capa de azúcar moreno por encima para endulzarlas.
Cuando haya levado, decoramos con cuidado, esta vez no nos interesa que se desgasifique. Ponemos las rodajas de fruta, los futos secos (almendra en mi caso) y montoncitos de azúcar humedecida (hay formas muy complicadas de hacerlo que no digo que el resultado sea espectacular, pero la verdad que a mí no me quedó nada mal tampoco y yo lo hice poniéndole una gotita de agua a una cucharada de poste de azúcar, si echas demasiada agua disolverás el azúcar, pero con muy poquita lo que harás será conseguir ese efecto húmedo).
Precalentamos el horno a 180 ºC y horneamos unos 15 minutos, calor arriba y abajo. Yo pongo un vaso de agua dentro del horno, aprovechando el hueco del roscón, para conseguir que quede más esponjoso. Pasados los 15 minutos comprobáis que esté hecho por dentro pinchándolo con una varilla fina, si sale limpia ¡LISTO! Sino dejadlo unos minutos más, pero comprobadlo cada poco para que no se os pase de cocción.
Lo sacamos del horno y lo dejamos enfriar. Lo cortamos a la mitad (yo utilizo una lira, desde que la descubrí es mi fiel aliada para los bizcochos rellenos, consigues un corte recto y limpio que marca la diferencia jeje) y rellenamos con la nata montada.
Para montar la nata es necesario que tanto ésta, como el recipiente (de cristal mejor), como las varillas estén muy frías!! Yo meto todo en la nevera desde que empiezo con la masa del roscón, así le da tiempo a coger una buena temperatura.
Empezamos a batir la nata y cuando ésta esté espumosa, añadimos los azúcares y el estabilizante. Seguimos batiendo hasta obtener una mezcla consistente. Un truco que yo utilizo para saber si está ya montada y no pasarnos y hacer mantequilla... es que cuando la nata empieza a tener un color amarillento en los surcos que quedan de ir batiendo, paro.
Y hasta aquí esta receta. Espero que os guste!!